7/11/17

El bazar de los sueños - Jojo Moyes


Titulo edición inglesa- The Peacock Emporium.

Ed. DEBOLSILLO
Marzo 2017

Narrativa Romántica
Literatura contemporánea.

ISBN: 9788466340960
480 páginas.






SINOPSIS

Suzanna ha regresado a la casa familiar en el campo. Su vida se ha vuelto monocorde y sólo desea regresar al bullicio de Londres. hasta que inaugure un curioso bazar en donde se darán cita diversos personajes que le cambiarán su modo de ver la vida. Además, sabrá qué clase de arrebatada y trágica historia de amor marcó el destino de sus padres. Y dejará que el verdadero amor entre en su vida.


Portada de la edición inglesa.
Probablemente poco os puedo descubrir de Jojo Moyes que no sepáis. Seguro que habéis leído algo suyo (si no, ya estáis tardando). Su forma de narrar es directa, sencilla, sin excesivas florituras y con eso consigue que la lectura de sus novelas te atrape enseguida. Sabe cómo imprimir el drama necesario y cómo girar para sorprenderte, describe lo justo el entorno para que te sientas inmerso en él y desmenuza exhaustivamente a sus personajes. Sientes que les conoces, y les odias o les tomas cariño sin querer.



Cuando comencé esta novela hacía tiempo que la tenía comprada y no releí la sinopsis. Así que al empezar, me zambullí de lleno en la historia de Vivi y Douglas y me sorprendió que de repente, Suzanna apareciera en escena. La historia de la pareja se cortaba de forma brusca, para mí demasiado. En ese punto volví a la sinopsis, no sé porqué, y entendí que la que en ese momento empezaba era la verdadera trama del libro, pero entonces, ¿por qué desarrollar tanto algo con lo que después no continúas? Además, en un primer momento esas dos líneas temporales me parecieron un tanto inconexas, no veía relación, y eso me hizo andar un tanto perdida hasta que poco a poco fui conformando el puzle de la trama y conseguí ordenar la historia. Pero mientras seguía leyendo no podía dejar de preguntarme por qué la autora había decidido darle toda esa importancia a Vivi y a Douglas en el inicio, si después todo quedaba en nada al centrarse de pleno en Suzanna y en como evoluciona el personaje gracias a su tienda y a todos los que allí se relacionan con ella. Tuve que esperar hasta el 80 % del libro para ver que sí la tenía. En mi opinión, los bloques están demasiado distanciados, quizá esa primera parte, aunque no sobra cuando tienes el cuadro completo, debería haberse repartido o esbozado porque hasta casi el final que se retoma, queda un poco colgada.

En fin, al lío que me voy por las ramas.
El bazar de los sueños (The Peacock Emporium en inglés) es, sobre todo, la historia de un personaje: Suzanna.
Nuestra protagonista es una mujer perdida que ha crecido entre secretos familiares que han condicionado su forma de actuar. Ser hija de la primera esposa de su padre tiene un gran peso para ella; esa figura materna, siempre presente y distante, le separará de su propio padre y de su madrastra que la quieren con locura, pero no saben cómo acercarse a ella. Suzanna se ha esforzado por vivir según los convencionalismos de los demás y, en todo momento, siente que tiene que hacer más que el resto para ser admitida en su entorno, lo que la mantiene en un cansancio perpetuo, desesperada por no llegar nunca al listón que se ha autoimpuesto. Además, aunque ha intentado ser una buena esposa, su matrimonio tampoco ha resultado ser lo que esperaba y cuando se ve obligada a dejar la gran ciudad y volver al pueblo —a una vida provinciana que no encaja con ella—, los problemas y la desilusión se acentúan. Cada día que pasa se siente más atrapada en una vida que no le gusta.

Para salir de esta crisis personal, Suzanna decide embarcarse en una aventura. Quiere algo que sea solo suyo, que nazca de su esfuerzo, y se le ocurre abrir una tienda en el pueblo: Emporio Peacock, un espacio misceláneo y cosmopolita. Para ella, un oasis dentro de un mundo incómodo y extraño.


Pero lo que en un primer momento es una feliz idea (escoger el local, decorarlo, seleccionar los productos...) y cumple su función de alejarla de todo, se convierte en un castigo cuando llega el momento de la apertura; lo que menos desea nuestra protagonista es confraternizar con la gente del pueblo. Suzanna se siente observada y molesta por los habitantes de Dere Hampton, y acaba por encontrarse tan encerrada en la tienda como en su propia casa. Pero aparece Jessie (por qué, Jojo, por qué) y todo cambia. Ella será la llave para que Suzanna salga de su letargo y que poco a poco cambie y entienda cuál es su lugar en el mundo.
Allí, en aquel ecosistema lejos de todo, también conocerá a Alejandro, que por ser extranjero es ajeno a la vida del pueblo y la ve por cómo es y no por lo que se espera de ella. Y si en un principio se convierte en un motivo más para que Suzanne se de cuenta de que su vida no funciona, poco a poco se le irá colando bajo la piel.


Si buscas romance, no es esta una novela donde el amor esté por encima de todas las cosas, más bien es una historia de sentimientos y de superación, de crecer como persona, de encontrar tu sitio en la vida. Aunque Jojo nos regala un final emotivo, brillante y tremendamente romántico.

Enlace web editorial
A pesar de mis peros por cómo está estructurada, leer a Jojo es un placer. Sabes que será una lectura que nunca te defraudará del todo, siempre tiene algo mágico que te pellizca el corazón.




12/10/17

¿Tiene género la literatura?

¿Escribir es cosa de hombres? Parece que algunos se empeñan en que sí, en que ELLAS deben tener un aparte. Ahora es la plataforma Amazon la que hace segregación con el sexo femenino y discrimina ciertos géneros por el hecho de estar firmados por escritorAs (señor De la Rosa, deje usted de poner J. porque por escribir sobre amor y sentimientos le han hecho ingresar en nuestro bando). 

En las novelas que se han incluido en estas categorías encontramos, sobre todo, las de Romántica, como no, una forma más de denostar un género y ponerlo en evidencia, dando entender al mundo que aquí, en este apartado, tiene el lugar perfecto las señoras con bata y rulos que se quedan en casa a ver culebrones porque no tienen nada mejor que hacer en la vida. 
Perdonadme por la forma de exponerlo, pero es que estoy MUY cabreada. Me parece vergonzoso que a estas alturas del siglo XIX a las novelas escritas por mujeres se las encasille con etiquetas tan poco acertadas.

Las subdivisones también son de lo más curiosas (escribo «curiosas» porque no sé realmente qué poner, solo me salen palabrotas):

A ver, ELLOS ¿no tienen amigos? ¿No se divorcian? ¿No tienen familia? Y ¿qué quiere decir eso de "mujer soltera"? ¿Es una web de citas? Y en la última ¿qué vamos a encontrar? ¿Los libros de Marie Kondo? ¿Que tiene que ver Nora Roberts con Chimananda Ngozi y Elena Ferrante? 

eMe, tranquilízate: inspira, mantenlo en tu interior y suéltalo despacio.

Esto ya no es un desaire hacia el género romántico, esto ya es un desprecio en toda regla a la literatura escrita por mujeres. Y deberíamos denunciarlo, TODAS.

La literatura no tiene género. No es mejor ni peor una novela porque la firme una mujer o un hombre. No es mejor ni peor porque pertenezca a uno u otro género, porque sea motivo de ocio o enriquezca nuestra cultura. Quizá hace cincuenta años algo así (me refiero a esta discriminación) no hubiera tenido importancia (la habría tenido igualmente pero la sociedad admitía estos temas con naturalidad), pero a estas alturas no deberíamos de callarnos.

Os dejo una captura y el enlace, comprobadlo vosotros mismos.





10/10/17

¿Frivolidad en el género romántico? Para nada.

(Por favor, leed el título con todo el sarcasmo posible).
¿Por qué nos empeñamos en seguir presentado la novela romántica como algo frívolo e insustancial? Sí, sí, las portadas de descamisados con melena al viento son historia (gracias a Dios, se apuesta por otras cosas), pero ahora, en cierto sector, las han sustituido por tacones de vértigo, piernas en pose sugerente o señores mostrando musculatura y tatuajes. Qué sí, que algunas llegan a ser  bonitas y artísticas, pero si continuamos enviando esos mensajes, ¿cómo pensáis que nos verán desde fuera?

Tampoco mejora nuestra imagen esas portadas «casposas» de señoras con vestidos de época que muestran su languidez. ¿Por qué muchas de las cubiertas de libros de romántica histórica se empeñan en eso? ¿No hay nada en el interior del libro que pueda sugerir otra cosa? O esas otras que se empeñan en meter veinte elementos en un espacio muy pequeño: un «pecho lobo» (me refiero a una tableta de chocolate bien puesta), la mirada de una mujer, un paisaje de fondo y unas letras enrevesadas de título que tienes que leer unas tres veces para entenderlas.

No voy a poner ejemplos,
pero a "esto" es a lo que me refiero.
A mi no me parece que estemos mejorando, desde mi punto de vista el mensaje que emitimos es realmente parecido: banalidad, frivolidad, superficialidad, intranscendencia... Y se me cae la cara de vergüenza cuando en algunos casos se les aplaude la elección. Pero, ojo, no es que esté desencaminado, hay novelas que son así, que no pretenden nada más y eso me parece perfecto, pero estamos lanzando señales para que otros lectores nunca se decidan a elegirnos. Para que los que leen «literatura seria» nos sigan considerando un género de segunda y que hablen de novelitas rosas escritas por y para mujeres descerebradas e incultas. Y eso,  aunque a veces sea cierto, a mi me duele en el alma.
De este modo nunca nos quitaremos el sambenito, siempre se hablará de la romántica con cierto desprecio. Y aunque duela creo que todos sabemos de qué estoy hablando. Los lectores con prejuicios nunca elegirán determinadas lecturas si se fijan únicamente en la portada. 
¿Es lo que queremos?

Otro tema son los títulos [acabo de poner los ojos en blanco, aunque no me hayáis visto]. ¡Madre mía! Aparte de los ya repetidos hasta la saciedad o que apenas dan un mensaje del interior, algunos buscan tanta intensidad que al menos a mi me causan rechazo. De nuevo son luces de neón que dicen a lectores no convencidos: «No, no... no me escojáis, no merezco la pena». Y se equivocan, muchas veces se equivocan.

Así que desde este pequeño rincón hago un llamamiento. Editores, diseñadores gráficos, autores, lectores... ¿Cambiamos el «chip»? Algunos ya lo han hecho y sus portadas llaman la atención por lo distintas, podríamos todos caminar todos a una y seguir su ejemplo y así empezar a lavarle la cara a un género que no merece que se tache de segunda.
Es importante que olvidemos algunos clichés, no nos hacen ningún favor.