17/5/17

Esos libros que no encuentras.


¿Por qué no paran de llegarme recomendaciones de libros que no puedo comprar?  Es terrible escuchar: «Has leído.... ? Es buenísimo». Y tus dedos se deslizan por el teclado y van corriendo a buscarlo y ¡zas! Descatalogado. Señores editores, esto no puede ser. No, no, no y no. ¡Al menos deberíamos tener la opción de leer en digital! Bien, pues tengo una lista de libros que va creciendo y creciendo y que no tiene perspectivas de que algún día pueda ser real. En la biblioteca de mi pueblo no están, de segunda mano no los encuentro y paso de descargarlos pirata. Sorry... Eso algo que me supera y no lo haré.

¿No podría haber una solución intermedia? 

Entiendo que están los contratos que se firman y los derechos del autor y todas esos rollos legales, pero los lectores no entendemos de eso, solo queremos leer. Y hay libros que no soy tan viejos y ya no los encuentras... [Grrrr].
Lo digital podría ser una buena opción, pero también se me ocurre que quizá la impresión bajo demanda (algo que usan los autopublicados de Amazon) sería digno de estudiar y valorar.
Sí, se descataloga un libro porque la tirada que se imprimió, se vendió y se liquidó, y una segunda ya no es rentable. Pero... hacer una edición especial para lectores ávidos de viejas lecturas impresa bajo demanda, no estaría nada mal, ¿no?

En fin, si algún editor me escucha ¿lo podría estudiar?  O es que no quieren seguir vendiendo. 

Ains
Pataletas de lectora harta de no poder leer lo que le gustaría.






15/5/17

La promesa de Grayson - Mia Sheridan






SINOPSIS
Kira Dallaire está desesperada, con poco dinero en el bolsillo y todavía menos opciones de conseguirlo. Grayson Hawthorn atraviesa una situación límite: al salir de prisión, se encuentra con que los viñedos de los que es propietario y que prometió a su padre sacar adelante están al borde de la ruina.
Cuando Kira aparece en el despacho de Grayson con una descabellada propuesta que podría resolver los problemas de ambos, a él no le queda más remedio que aceptar.
Sin embargo, lo que en principio parecía un matrimonio de conveniencia abocado al fracaso se convierte muy pronto en un choque de voluntades que dará pie a una incontenible pasión capaz de demostrar que algunas promesas deben romperse y que por otras vale la pena arriesgarlo todo…, hasta el corazón.

Nueva lectura conjunta con el club "De viaje literario". Gracias a mis compis por la excursión, siempre es un placer ver las impresiones de todas ellas.

Enlace a info del club y reseñas

La promesa de Grayson es una novela redonda, que tiene todos los ingredientes que la mayor parte de lectoras le piden a una novela Romántica: Ritmo, tiras y aflojas, tensión sexual, algo de drama, puntos de humor, un par de escenas de cama bastante descriptivas... y un happy end muy a la americana.

Tengo algunos peros que ahora os contaré, pero, a grandes rasgos, me ha parecido un producto bien terminado. Y, a pesar de tener la sensación de que algunas partes de la historia ya las conocía, me he reído y emocionado y lo he leído de tirón. La he encontrado bien estructurada y contada, pero no es de extrañar, en USA miman a sus autores, si os vais a los agradecimientos veréis que la escritora ha contado con una editora de trama y otra de desarrollo. ¿Qué significa esto? ¿Qué han escrito el libro por ella? Nooo, pero sí le han orientado y ayudado a mejorarlo. Y eso "se nota" porque la historia te puede gustar o no, pero el resultado es un gran producto, y si no mirad en las redes la cantidad de opiniones de lectoras satisfechas con él.
Por la parte española del trabajo diré que la traducción no se nota nada y eso es genial porque da la impresión de que se ha escrito en nuestro idioma. Phoebe repite con María José Losada y eso es un placer para el lector.

Contado en primera persona, que la narración venga de parte de los dos protagonistas se agradece. En muchas ocasiones te falta información y aquí, en todo momento, el lector ve lo que sucede desde distintos ángulos. Este cambio de voz ayuda a comprenderles y a empatizar con ellos. 

La historia comienza con dos personajes muy distintos, pero a la vez con puntos en común, como se verá a lo largo de la novela. Grayson es un exconvicto que lucha por cumplir la promesa que se hizo de sacar los viñedos de su difunto padre adelante. Un hombre bueno, comprensivo, luchador... Como podéis imaginar, alguien que acaba de salir de prisión no lo va a tener fácil. Su partenaire, Kira, es una niña bien que, como Gray posee un corazón enorme. Es un poco loca y tiene ideas disparatadas, pero pasa por un bache económico y está desesperada, muy desesperada, tanco como para presentarse ante Grayson con una solución a los problemas de ambos: casarse.
No voy a desvelar nada de la trama, aunque ya os podéis imaginar qué puede suceder cuando tenemos un matrimonio de conveniencia que termina con final feliz. Choques, tensiones, encuentros...

Una de las cosas que no he visto claras, por ejemplo, es la edad de la protagonista. La de él no la dice claramente, pero ella tiene veintidós años... Será porque la sociedad americana es más "precoz" que la nuestra, pero no me cuadra todo el bagaje que lleva Kira a sus espaldas para la edad que le asignan. Sí, es una locuela y esto está bien representado, pero...(no quiero soltar un spoiler). Así que la clasificación de New Adult que he visto en alguna parte no me sirve, yo la veo Romántica Actual y así lo he puesto aquí.

El sexo. ¿Por qué hay novelas que no lo necesitan pero llevan su dosis de cama bien desarrollada? La promesa de Grayson no es una novela erótica, sin embargo, las escenas hot se recrean casi como si lo fuera y eso me ha hecho leer en vertical. No me interesaban. No digo que haya que saltárselas, forman parte de la historia, pero no eran necesarias así. No con este argumento y trama. Al menos no para mi.

Y finalmente el epílogo. Sé que a muchas lectoras les apasiona saber qué sucede con la pareja cuando pasan varios años, pero ¿de verdad era necesario (y va un spoiler como una casa) que el final feliz pase por ser una familia llena de chiquillos? No sé, a lo mejor es algo personal, pero me ha chocado que a estas alturas del siglo XXI, se vea eso como la gran aspiración de una mujer. No digo que no los tengan, no es eso, pero tal y como lo cuentan... No sé, no me hagáis caso, estas cosas son demasiado personales, pero para mí un final feliz no tiene que pasar por algo así. En este caso me ha parecido como si la historia la hubieran escrito hace veinte años.

Esta es una de esas novelas a las que si tuviera que ponerles puntuación me iba a sentir muy dividida. Si lo baso en mi gusto personal estaría entre un dos y un tres (me ha entretenido, pero no me ha calado), sin embargo, por la ambientación, el ritmo, la forma de estar contada... no bajaría de cuatro.
(Por estas cosas odio poner "estrellas", porque no reflejan lo que un libro lleva dentro).

Un saludo.



10/5/17

Ley de mercado: oferta y demanda.


He leído un artículo muy serio en Babelia acerca de la importancia que está cobrando en USA la clase media afroamericana y cómo está influyendo eso en las artes y las letras estadounidenses. El titular: "Las editoriales saben que el aumento de la clase media afroamericana ha dado lugar a una nueva clientela" fue lo que captó mi atención y, como una cosa lleva a otra, de seguido pensé en si se podría adaptar esa máxima a mi pequeño entorno.
Y sí, se puede.
Es obvio que hay un mercado que se rige por la ley de la oferta y la demanda y que, lo que pide "la masa lectora", es en lo que las editoriales se vuelcan (es obvio y perfectamente lógico, tienen que ganarse el pan), pero... ¿dónde ha quedado el amor propio y el querer hacer las cosas bien? ¿Dónde ha quedado el orgullo por un trabajo cuidado y perfecto?
Si el público pide y el mercado da, pues no hay mucho más que hablar, solo preguntarse qué señales enviamos a las editoriales y a los autores autopublicados para que ellos nos correspondan.
¿Qué pedimos los lectores españoles asiduos al género romántico? 
Pues por lo que se ve: relaciones tóxicas, micromachismos, millonarios misóginos, protagonistas sumisas o tan "fuertes", que son verdaderas verduleras (con verduleras no me refiero a las personas que venden verduras, sino  que hago referencia a la segunda acepción de la palabra que la RAE tiene en su diccionario. Desde aquí un beso a todas las verduleras —mujeres que trabajan en una verdulería— que estén leyendo esto). Clichés, muchos clichés (por favor, a toneladas). Libros pésimamente traducidos o corregidos (o sin corregir directamente), portadas casposas... Creo que no hace falta que siga, ¿no?

Siempre creí (idealista que es una) que el fin de la cultura era abrir los ojos de la gente, liberar la mente explorando otros mundos, educar... (voy a repetir esto y ponerlo en mayúsculas que me ha gustado), EDUCAR... Entiendo que hay lectores que ven una relación tóxica, por ejemplo, en una lectura y la distinguen y censuran, pero después ves los comentarios en la redes o blogs y te das cuenta de que una gran mayoría no, todo lo contrario: la alaban, la ensalzan. OMG! Quizá me doy cuenta tarde, pero: ¿solo somos un negocio?
Autores y editores, ¿no se sienten un poco responsables? Porque estoy segura de que también se dan cuenta de estas cosas.
Ya sé que puede que haya gente que no considere cultura a la literatura romántica (lo sé, es lo de siempre), pero está ahí y para algunos lectores es la parte lúdica porque leen otras cosas, pero para otros es la única fuente de lecturas o su iniciación en el mundillo y, estos últimos, acaban viendo como «normal» muchos de los temas antes citados. ¿No habría forma de reconducir un poco esto o separarlo? O no esconder lo que es y llamarlo por su nombre. O quizá enfocar las campañas de marketing (las brutales que hacen que todo el mundo hable de determinado libro) hacia otro lado más beneficioso para la humanidad... A lo mejor con poner aquello de los anuncios: «Realizado por especialistas, no lo intentes en casa», bastaría...


En fin, que no puedo sino recordar aquella frase que tanto decía Mafalda: «Qué paren el mundo que me bajo».