12/10/17

¿Tiene género la literatura?

¿Escribir es cosa de hombres? Parece que algunos se empeñan en que sí, en que ELLAS deben tener un aparte. Ahora es la plataforma Amazon la que hace segregación con el sexo femenino y discrimina ciertos géneros por el hecho de estar firmados por escritorAs (señor De la Rosa, deje usted de poner J. porque por escribir sobre amor y sentimientos le han hecho ingresar en nuestro bando). 

En las novelas que se han incluido en estas categorías encontramos, sobre todo, las de Romántica, como no, una forma más de denostar un género y ponerlo en evidencia, dando entender al mundo que aquí, en este apartado, tiene el lugar perfecto las señoras con bata y rulos que se quedan en casa a ver culebrones porque no tienen nada mejor que hacer en la vida. 
Perdonadme por la forma de exponerlo, pero es que estoy MUY cabreada. Me parece vergonzoso que a estas alturas del siglo XIX a las novelas escritas por mujeres se las encasille con etiquetas tan poco acertadas.

Las subdivisones también son de lo más curiosas (escribo «curiosas» porque no sé realmente qué poner, solo me salen palabrotas):

A ver, ELLOS ¿no tienen amigos? ¿No se divorcian? ¿No tienen familia? Y ¿qué quiere decir eso de "mujer soltera"? ¿Es una web de citas? Y en la última ¿qué vamos a encontrar? ¿Los libros de Marie Kondo? ¿Que tiene que ver Nora Roberts con Chimananda Ngozi y Elena Ferrante? 

eMe, tranquilízate: inspira, mantenlo en tu interior y suéltalo despacio.

Esto ya no es un desaire hacia el género romántico, esto ya es un desprecio en toda regla a la literatura escrita por mujeres. Y deberíamos denunciarlo, TODAS.

La literatura no tiene género. No es mejor ni peor una novela porque la firme una mujer o un hombre. No es mejor ni peor porque pertenezca a uno u otro género, porque sea motivo de ocio o enriquezca nuestra cultura. Quizá hace cincuenta años algo así (me refiero a esta discriminación) no hubiera tenido importancia (la habría tenido igualmente pero la sociedad admitía estos temas con naturalidad), pero a estas alturas no deberíamos de callarnos.

Os dejo una captura y el enlace, comprobadlo vosotros mismos.





10/10/17

¿Frivolidad en el género romántico? Para nada.

(Por favor, leed el título con todo el sarcasmo posible).
¿Por qué nos empeñamos en seguir presentado la novela romántica como algo frívolo e insustancial? Sí, sí, las portadas de descamisados con melena al viento son historia (gracias a Dios, se apuesta por otras cosas), pero ahora, en cierto sector, las han sustituido por tacones de vértigo, piernas en pose sugerente o señores mostrando musculatura y tatuajes. Qué sí, que algunas llegan a ser  bonitas y artísticas, pero si continuamos enviando esos mensajes, ¿cómo pensáis que nos verán desde fuera?

Tampoco mejora nuestra imagen esas portadas «casposas» de señoras con vestidos de época que muestran su languidez. ¿Por qué muchas de las cubiertas de libros de romántica histórica se empeñan en eso? ¿No hay nada en el interior del libro que pueda sugerir otra cosa? O esas otras que se empeñan en meter veinte elementos en un espacio muy pequeño: un «pecho lobo» (me refiero a una tableta de chocolate bien puesta), la mirada de una mujer, un paisaje de fondo y unas letras enrevesadas de título que tienes que leer unas tres veces para entenderlas.

No voy a poner ejemplos,
pero a "esto" es a lo que me refiero.
A mi no me parece que estemos mejorando, desde mi punto de vista el mensaje que emitimos es realmente parecido: banalidad, frivolidad, superficialidad, intranscendencia... Y se me cae la cara de vergüenza cuando en algunos casos se les aplaude la elección. Pero, ojo, no es que esté desencaminado, hay novelas que son así, que no pretenden nada más y eso me parece perfecto, pero estamos lanzando señales para que otros lectores nunca se decidan a elegirnos. Para que los que leen «literatura seria» nos sigan considerando un género de segunda y que hablen de novelitas rosas escritas por y para mujeres descerebradas e incultas. Y eso,  aunque a veces sea cierto, a mi me duele en el alma.
De este modo nunca nos quitaremos el sambenito, siempre se hablará de la romántica con cierto desprecio. Y aunque duela creo que todos sabemos de qué estoy hablando. Los lectores con prejuicios nunca elegirán determinadas lecturas si se fijan únicamente en la portada. 
¿Es lo que queremos?

Otro tema son los títulos [acabo de poner los ojos en blanco, aunque no me hayáis visto]. ¡Madre mía! Aparte de los ya repetidos hasta la saciedad o que apenas dan un mensaje del interior, algunos buscan tanta intensidad que al menos a mi me causan rechazo. De nuevo son luces de neón que dicen a lectores no convencidos: «No, no... no me escojáis, no merezco la pena». Y se equivocan, muchas veces se equivocan.

Así que desde este pequeño rincón hago un llamamiento. Editores, diseñadores gráficos, autores, lectores... ¿Cambiamos el «chip»? Algunos ya lo han hecho y sus portadas llaman la atención por lo distintas, podríamos todos caminar todos a una y seguir su ejemplo y así empezar a lavarle la cara a un género que no merece que se tache de segunda.
Es importante que olvidemos algunos clichés, no nos hacen ningún favor.







28/9/17

[+de20] Hablamos de 'chick-lit' con Cris D, del blog Estantes de papel.

Comenzamos esta nueva sección [+de20] con Cris D, del blog Estantes de papel. Con ella hablaremos de un género que parece en declive o que al menos ha perdido interés en favor de otros, que en estos momentos se demandan más. Hay quien dice que el chick-lit, como tal, ha muerto. Yo no lo creo, pero sí es cierto que tiene poca representación en nuestro país y lo que se traduce queda sepultado por la brutal avalancha de publicaciones.

Quedaos conmigo, seguro que os llevaréis un buen puñado de recomendaciones para próximas lecturas. 

eMe - Hola, Cris. Lo primero mil gracias por dedicarnos tu tiempo y prestarte a esto. ¿Recuerdas cuál fue el primer libro de chick-lit que cayó en tus manos?


Cris D-  Todo comenzó con Bridget Jones, cuando fue publicado por primera vez en España. Fue todo un boom, lo escuchabas por todas partes. Hablaban de esa treintañera con problemas de sobrepeso y tendencia a meterse en líos que parecía haber encantado a los lectores. Ya entonces se calificaba al libro como parodia de una generación a la que se exigían ciertos varemos a los que llegar, aunque por otra parte de la sociedad todo esto fue entendido de otra manera y llegó la polémica. A mí me parecía divertido básicamente.


eMe- Para mí también fue ese el primero, ¿recuerdas el año?

Cris D- No con exactitud. Fue en mi época universitaria, alrededor de 1998. La edición, alargada e incómoda, sí recuerdo que era de Lumen. A mí siempre me ha tirado mucho la literatura británica y lo leí después de que me lo pasara una compañera de clase. 

eMe- Sí, quizá en España ese fue el inicio del boom. El diario de Bridget Jones. Es verdad que se oía por todas partes y llenaba los escaparates de las librerías. Pero hubo muchos más.

Si escribo en Google chick-lit, aparte de Helen Fielding, aparecen nombres como: Lauren Weisberger, Meg Cabot, Emily Giffin, Candance Bushnell, Sophie Kinsella, Marian Keyes… Seguro que a las lectoras más jóvenes no les suenan, pero si en vez de a las autoras hago una lista de títulos de películas: Sexo en Nueva York, El diario de Bridget Jones, El diablo se viste de Prada, Algo prestado (¿Me lo prestas?)… La cosa cambia. ¿Crees que hay un gran desconocimiento en torno al género? Porque, con sinceridad, pienso que mucha gente no sabe qué es exactamente o de dónde viene.


Cris D - Sí, creo que el público (cierta parte, sobre todo el más joven) no tiene muy claro qué es o por lo menos, cómo era en sus orígenes. El cine ha contribuido dando a conocer ciertas historias, pero, por ejemplo, la serie Sexo en Nueva York no se parece demasiado al libro en que se basa (y para mí de chick-lit poco tiene). De hecho, me resulta gracioso ver como ahora pasado el tiempo, algunas dicen sentirse engañadas por la serie al darse cuenta de que Carrie siempre quiso casarse (según parece para algunas mujeres de hoy, el que la protagonista fuera una mujer independiente y triunfadora en su trabajo queda en segundo plano en su crítica). Supongo que es cuestión del paso del tiempo, no sé.
Los nuevos lectores han conocido el género en nuestro país gracias a autoras españolas, sobre todo Megan Maxwell, Elisabet Benavent, Regina Roman... que a mi parecer escriben algo muy alejado del concepto original. Algo que tira más a comedia romántica que a chick-lit. Pero claro, no seré yo quien lleve la contraria a las editoriales.


Supongo que libros como El diario de Bridget Jones, Claire se queda sola, La fiesta de Ralph, El chico de al lado y otros que comenzaron todo esto, ahora no casan con cierto público, acostumbrado a otro tipo de protagonistas.



eMe - Sí, cuando algo se hace comercial, como en el caso de la serie Sexo en Nueva York, el concepto inicial va mutando para derivar en otra cosa muy distinta porque el negocio es el que manda. Y lo de las etiquetas... pues es complicado, cuando se dice de tal autora es la Bridget española da mucho miedo, porque seguramente solo se busca la publicidad fácil. Del mercado español hablaremos luego. Será interesante ver qué camino ha tomado el género en nuestro país, si se ha mantenido fiel, si se ha transformado por la fusión con otros estilos o si se ha visto influido por lo que demanda el público de aquí, pero para establecer unas bases, primero tendríamos que definir cómo nació o qué era (es), qué temas trata y cómo son sus protagonistas. En definitiva, ¿qué es el chick-lit

Cris D- ¿Qué es el chick -lit? Buena pregunta. 

Hace años, se supone, o se cuenta por ahí, que en Inglaterra a un editor se le ocurrió la etiqueta de chick-lit, como literatura por y para mujeres jóvenes entre veinte y treinta. Era la época de Bridget Jones, los primeros de Keyes, etc. 
Ahora Keyes reniega de la etiqueta (y ojo, que lo veo normal). Lo de chick siempre lo he visto una chorrada que lleva a confusión a muchos lectores y lectoras, que solo con la palabrita imaginan lecturas para descerebradas que solo piensan en maquillaje y tacones. 

Recuerdo mis primeras novelas del género con alegría y cierta nostalgia. En su mayoría, tenían como protagonista a una mujer, sí, pero se centraban sobre todo en amistad, en problemas laborales tomados con humor, en conversaciones divertidas en pubs, desvaríos, chistes, problemas de la vida vistos con cierta guasa, familia y sus cosas. Me gustaba especialmente el tono de amistad, ese rollo de «otra familia» que había en las tramas, donde la historia de amor no era la central. Eran libros muy británicos, de esos sigue habiendo, pero aquí no llegan tanto. 

Luego apareció Kinsella que pese a sus locuras tiene mucho cuajo detrás. No sé, supongo que si te quedas en lo de chick solo ves a Margaret Astor o a Maybelline. 


eMe- Cierto, creo que «ese» es uno de los grandes problemas, pero no solo del chick-lit, sino de la novela romántica en general. La mayoría de los que critican (los de fuera) no han leído lo suficiente como para juzgar y tachan el género de una oda a la superficialidad, la frivolidad y al «descerebramiento». No todo es así y, si arañas la superficie, puedes encontrar novelas que merecen la pena porque tocan temas más delicados. Aunque hay mucho malo, eso si es verdad. 

Volviendo a lo nuestro, se podría resumir de forma general diciendo que son historias divertidas y optimistas sobre mujeres que han madurado (independientemente de su edad), y que reflejan la vida diaria, las relaciones con la familia, el sexo, los amigos, su lucha con el trabajo... ¿La historia de amor queda entonces en segundo plano? 


Cris D – En libros como libros como Claire se queda sola hay temas importantes (alcoholismo), en Un chico encantador tenemos el maltrato, Una chica años veinte remueve el paso del tiempo y la soledad de la vejez, Mhairi McFarlane nos habla de las consecuencias que puede tener para años posteriores el acoso escolar. A veces conviene mirar, ya que el chick-lit además de su humor y sus risas o de sus historias de amor, también trae otras cosas. Hace unos pocos años se publicó Sinfonía inacabada de ti y de mí de Lucy Robinson (a la que ya, por cierto, no calificaron de chick-lit, pese a tener muchas características), una novela con humor, amistad, amor y una historia preciosa de superación personal. 

Hay chick-lit donde vemos el ruido de la cuidad, el choque cultural que supone ir del campo a una gran urbe (o a la inversa). Y si, en muchos momentos, la historia de amor es secundaria.



eMe- Nombras a Mhairi McFarlane y con ella damos un buen salto en el tiempo. Esta autora, una de mis preferidas, se dio a conocer al conseguir el Premio RoNA 2013 con Nada más verte. ¿Qué otras autoras actuales que hayan aterrizado en España nos recomiendas? 

Cris D- Han aterrizado pocas, Mhairi es la más reciente y realmente recomendable. Ella reniega junto a Kelles de la etiqueta. En una entrevista, Kelles dijo que prefería pensar que escribe novela actual y Mhairi opina lo mismo. Pero si nos ceñimos al género, sí la recomiendo. 

A la citada Lucy Robinson también, junto con Jenny Colgan, Milly Johnson, Jane Green (sobre todo los primeros, son fantásticos) y otras. Por desgracia, muchas han dejado de traducirse ya. 

eMe-. Volvamos atrás en el tiempo. He leído por ahí que se considera a Nancy Mitford (1904-1963) precursora del chick-lit. A mí me sorprende, ¿a ti qué te parece? Por cierto, he buscado más información sobre ella y es un personaje de lo más interesante. Además de novelista, fue guionista y biógrafa.
(Las ediciones de Libros del Asteroide me parecen preciosas). 



Cris D- Uffff... No sé si la consideraría precursora, no creo que tenga mucho que ver. 

De ella he leído A la caza del amor y Amor en clima frío (tengo pendientes los demás y les tengo muchas ganas). Su retrato irónico y mordaz tanto de su familia como de la alta sociedad británica es maravilloso. Tiene partes realmente entretenidas. De hecho, la novela Trifulca a la vista, fue retirada por la propia escritora y no volvió a publicarse hasta hace relativamente poco, ya que relataba un episodio en el que la familia representaba una función, en la que se hablaba de temas como el nazismo, en tono de humor, y fue muy polémica. 


Toda la familia Mitford es curiosa, incluye dos hermanas de ideologías tan dispares como una comunista y otra con ciertas tendencias nazis, para luego encontrarnos a Nancy, que era más bien pacífica pero libre... En fin, realmente curiosos. Hay multitud de libros sobre ellos, algunos incluyendo su correspondencia. 



eMe - ¿Cuáles crees que serían los clichés más significativos del género? ¿Hay realmente un patrón? 

Cris D - Patrón, patrón, no diría y en cualquier caso, como en todos los géneros, el tiempo se ha encargado de modificarlos. En un principio se trataban de jóvenes entre veinte o treinta, que hablaban de su vida, problemas laborales, personales, familiares... Siempre con gran sentido del humor, donde la amistad no faltaba y el amor, aunque aparecía, no era lo principal. Ahora, me temo, se ha sustituido en muchas ocasiones, humor por parodia y el amor suele ser lo central. 
Sigo prefiriendo el chick-lit británico, donde todavía pervive algo de su esencia, pero aquí llega poco. 
eMe- Tú lees en inglés y tienes una visión más general. ¿Qué autoras te gustaría que se tradujeran? 

Cris D - Uffff... Si por mi fuera se traducirían todas, pero soy consciente de que no se venderían. El mercado del chick lit en nuestro país no existe casi. O por lo menos el del chick-lit británico. 

Pero tengo una espinita clavada con las editoriales. Hay una novela que no han traducido y es de una escritora de la que sí han traído libros, se llama One-hit wonder de Lisa Jewell (2001). Siempre pensé que lo traerían, pero no y me da mucha pena. 

A Melissa Hill se la dejó de traducir y sus libros eran bastante más intensos que una simple historia de amor y luego tenemos autoras más ligeras que rozan la comedia romántica como Lilly Barlett.
Últimamente me han llamado la atención los libros The one that go away de Melissa Pimentel y How to change a life de Stacey Ballis. 


eMe - En España, catalogan como chick-lit a autoras tan diferentes como Megan Maxwell o Elisabet Benavent. ¿Es tan amplio el abanico del género como para abarcar estilos tan dispares? 

Cris D - Supongo que sí. También se clasifica así a Kinsella y a Keyes y son muy distintas. 
Para mí el tema es si Maxwell o Benavent hacen chick-lit, desde mi punto de vista lo suyo es comedia romántica, pero solo es mi opinión. 



eMe- Con tu contestación me surgen dos cuestiones de las que me gustaría que habláramos antes de terminar. Por una parte, has nombrado a Marian Keyes y Sophie Kinsella. Quizá sean dos de las autoras más traducidas y de las que más ediciones y novelas pueden encontrarse, así que me gustaría que nos recomendases algunas de sus obras. Pero no quiero dejar de lado el chick-lit español, también me gustaría que comentases qué autoras nacionales se ciñen más, en tu opinión, al origen del género. 



Cris D - De Keyes, recomendaría Un chico encantador, La estrella más brillante y Claire se queda sola. Digamos que son tres novelas distintas y tres momentos narrativos distintos dentro de la carrera de la autora. 

De Kinsella... Loca por las compras (por supuesto), Una chica años veinte Te acuerdas de mí. De nuevo tres novelas para comprobar el tono humorístico de la autora y su enorme capacidad para no caer en la parodia fácil. 




En cuanto a españolas quizá las primeras novelas de Rebeca Rus mantenían eso del primer chick-lit y para mi merecían mucho la pena. 


He de reconocer que no he leído mucho nacional y lo que he leído no me ha convencido. Me da pena, ya que creo que tenemos un sentido del humor que casaría con el género, pero en algunas novelas se ha tirado por lo chabacano y la parodia exagerada, y no es lo mío. Y ojo, que los británicos cuando se ponen escatológicos y burdos son de los más y no hay quien los gane, pero aquí no ha sido el caso. 

Creo que por aquí se hace más comedia romántica que chick-lit. La historia de amor suele ser la parte central, de ahí se articula una historia donde hay secundarios y humor (a veces demasiado paródico), sexo y demás. Así que sí, desde mi punto de vista, lo que yo he leído lo calificaría de comedia romántica. 


eMe- Cris, ha sido muy estimulante charlar contigo y me llevo apuntadas más de una (y más de cinco) novelas. Desde este espacio virtual quiero agradecerte tus recomendaciones, tus consejos y la sabiduría que has querido compartir con nosotros de esos más de veinte años de lecturas que llevas a tus espaldas. 

Considera este blog como si fuera tu casa, un abrazo muy grande. 

Cris D- Gracias a ti por acordarte de mí para hablar del género. Sabes que me tienes para lo que sea. Siempre es agradable charlar de libros con personas que los aman tanto como yo. Muchos besos.