20/6/15

Una chica de asfalto - Carla Crespo
















Claudia es una urbanita de libro, incapaz de vivir en un lugar sin tiendas, restaurantes y salones de peluquería y manicura, jamás sale de casa sin maquillar y en su armario no abundan los atuendos sencillos. Su trabajo como subdirectora de una sucursal bancaria le permite llevar esa vida hasta que la trasladan a una aldea perdida en los bosques de Navarra.
Arturo tiene un duro trabajo por delante en su esfuerzo por sanear las cuentas de la granja heredada de sus padres. Su caserío es grande y está acondicionado en dos viviendas individuales, por lo que decide alquilar una a la nueva empleada del banco sin saber la que se le viene encima. Claudia es demasiado parecida a otra mujer de asfalto que le rompió el corazón dos años atrás.
¿Serán capaces de no dejarse llevar por los prejuicios? ¿Querrá Claudia cambiar toda su vida por amor? ¿Sabrá Arturo escuchar a su corazón? Su felicidad dependerá de ellos, porque puede dártela quien menos te lo esperas.

Una chica de asfalto es una novela entretenida, que te hace mantener la sonrisa y deja un buen sabor de boca, pero yo sigo en mis trece y me cuesta involucrarme en ese presente tan directo que es la primera persona. Hago, digo, pienso... Me ha pasado igual que con otros libros que usan esta narración: que he pasado perdida por los primeros capítulos. Y probablemente, si no fuera de las que no abandonan así como así, lo habría dejado pasar, pero... mira que me cuesta no darle la oportunidad a un libro.
Reconozco que me gustó el principio, me refiero a como se planteaba la historia, pero en el desarrollo fui perdiendo interés. Podría haber ganado consistencia si se profundizase más en algunos aspectos, como por ejemplo, en la relación anterior de Arturo. No es que me gusten los personajes atormentados en extremo, pero tengo la sensación de que por algunos temas se pasa un poco de puntillas. Aunque más que darle un aporte profundo a la novela, quizá por el tema que trata, podría haber sido un divertido chick-lit, pero se queda a medias. La historia nada entre dos aguas: el humor y la realidad.
Por otro lado, y como punto a favor, además de que se deja leer y es entretenida, es que es creíble. Aunque haya escenas, como la del reencuentro, que sean un tanto disparatadas. La mayor parte del libro sientes que lo que estás leyendo puede pasar en realidad y eso es bueno, porque en una novela contemporánea, aunque el autor se tome licencias, debes palpar la realidad. Y te la crees porque en el fondo no son dos personajes tan alejados como a priori pensarías tras leer la sinopsis. Ni Arturo es tan ganadero, ni Claudia tan inflexible. Son gente normal.
Era mi primera novela de esta autora y no será la última. Me parece que escribe fresco, directo y que aunque en este libro no me haya enamorado, ha captado suficientemente mi atención para darle otra oportunidad (o varias).